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miércoles, julio 04, 2007

Francia, nuevo presidente, nada nuevo

INTERNACIONAL:

Francia, nuevo presidente, nada nuevo

Posted: 03 Jul 2007 05:06 PM CDT

José Socrates, Portugal, & Nicolas Sarkozy, France 450.330.jpg

El primer ministro de Portugal el nuevo presidente de la Unión Europea, por los siguientes seis meses, recordó a su homólogo francés que "deberá cumplir el objetivo de estabilidad presupuestaria en 2010 y no en 2012".

Esta llamada de atención la lanzó dado que el Presidente de Francia está dejando caer que cumplirá con sus obligaciones pero no necesariamente en el tiempo estipulado.

Recordamos que el déficit público de los países debe estar por debajo del 3% del PIB, y en 2010 déficit cero, que es el nivel máximo requerido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea, que empezó a funcionar en 1997 y que fue una parte clave del acuerdo que llevó a la introducción del euro, la moneda usada por 12 países europeos.

No por la primera vez, Francia tomará su tiempo y cumplirá con sus compromisos europeos, pero sólo si no requiere sufrimiento político. Cualquier duda y pedirán magnanimidad de la Comisión Europea o la desafiarán, cualquiera esté más a mano.

Lo que no harán es pagar precio político para cumplir con las obligaciones que asumieron y que esperan que otros cumplan.

El Presidente de la República puede llamarse Chirac o Sarkozy, ¡no importa, nada cambia!

Vía Cinco Días
En El Blog Salmón España está cumpliendo la Agenda de Lisboa, La OCDE advierte a Europa por sus déficits fiscales y El Pacto de Estabilidad de goma


Saludos
Rodrigo González Fernández
Consultajuridicachile.blogspot.com
Renato Sánchez 3586
telefono: 5839786
santiago-chile


Escribanos, consultenos, opine

viernes, mayo 25, 2007

SARKOZY : UN PLAN DE CHOQUE

POLITICA INTERNACIONAL

SARKOZY , FRANCIA, UN PLAN DE CHOQUE



Agenda incluye penas más duras para los reincidentes y la modificación de la semana laboralSarkozy alista “plan de choque” con una batería de reformas simultáneas
El flamante Jefe de Estado conservador de Francia quiere demostrar que no sólo preside el país, sino que también lo gobierna. Por esto, no piensa dar tregua alguna y nada más se constituya el nuevo Parlamento, tras las elecciones del 10 y el 17 de junio, piensa presentar una serie de iniciativas, algunas de ellas muy polémicas.


Lluís Uría
París
Apenas desembarcado en el Elíseo -ayer cumplió ocho días en el poder-, Nicolas Sarkozy ya ha dejado meridianamente claras al menos dos cosas. Primera: el Presidente francés será quien va a dirigir a partir de ahora la acción del Gobierno y el Primer Ministro, François Fillon, va a ser un mero ejecutor. Segunda: piensa ir rápido, muy rápido.
El nuevo Mandatario francés, que ya ha demostrado una velocidad inusitada en formar Gobierno, ha decidido aprobar una primera batería de reformas simultáneas a corto plazo, inmediatamente después de que se forme el nuevo Parlamento surgido de las legislativas del 10 y el 17 de junio.
Las reformas previstas, incluidas en su programa, atañen a la seguridad, el trabajo y la fiscalidad. De entrada, el Gobierno tiene ya preparados dos proyectos de ley para endurecer el tratamiento penal de los delincuentes reincidentes: uno instaura unas penas mínimas, más elevadas, que deberán ser obligatoriamente aplicadas por los jueces (lo que ya ha sido criticado por algunos sindicatos de la magistratura), y otro rebaja en estos casos la edad penal a los 16 años, de forma que los menores reincidentes podrán ir a prisión.
Un tercer proyecto afecta a la semana laboral de 35 horas, que se ha propuesto desactivar -sino derogar- al grito de 35 horas sí, pero como mínimo. La reforma que propone Sarkozy consiste en alentar la realización de horas extra suprimiendo las cargas sociales para las empresas y las cargas fiscales para los trabajadores, que además deberán cobrarlas a un 125% sobre lo normal.
Finalmente, la agenda del Jefe de Estado incluye dos novedades en materia fiscal: la supresión -para el 95% de los contribuyentes- del impuesto de sucesiones, que sólo deberán pagar las grandes fortunas, y la deducción del impuesto sobre la renta de los intereses pagados por un crédito para adquirir por primera vez la vivienda habitual.
Para pasar sin problemas el trámite parlamentario, el Gobierno necesita contar en la próxima Asamblea Nacional (Parlamento) con una mayoría confortable. Y nada indica que no vaya a ser así.
Con Sarkozy en su máxima cota de popularidad -todos los gestos que ha realizado hasta el momento han sido plebiscitados por la opinión pública-, los sondeos otorgan a su partido, Unión por un Movimiento Popular (UMP, conservador), y sus aliados una amplia mayoría absoluta. A ellos, una encuesta de la consultora TNS-Sofres les otorga una intención de voto del 40% y una representación de 365 y 415 de los 577 diputados de la cámara, frente a un 28% de las preferencias y de 137 a 153 escaños para el Partido Socialista, la principal fuerza de la oposición.
En la campaña electoral tendrá un papel fundamental François Fillon, que será a efectos de imagen el cartel electoral de la UMP. El Primer Ministro anunció que se presentará de nuevo a diputado por su circunscripción del departamento del Sarthe. Otro tanto harán 11 ministros.
Pero si Sarkozy parece decidido a tener un papel secundario en la campaña, no va a ser así en el Gobierno. Más allá de los terrenos que son dominio reservado del Presidente -política exterior y defensa-, Sarkozy impone su dirección y su presencia en toda la acción gubernamental. Hace unos días lo volvió a hacer con motivo del gran pacto ecológico que promueve.
Fillon, que ya teorizó tiempo atrás sobre la presidencialización de la V República y la transformación del Primer Ministro en una suerte de superdirector de gabinete de la Presidencia, lo tiene claro. El viernes lo expuso de forma diáfana en TF1: “El papel del Jefe del Gobierno y de los ministros es poner en práctica escrupulosamente el proyecto de Nicolas Sarkozy”.
© La Vanguardia
The New York Times Syndicate



domingo, mayo 13, 2007

Grandes cambios positivos le esperan a Francia.


Grandes cambios positivos le esperan a Francia.

Este documento, claramente me lo envia mi amigo desde Chillán y le pega en los cachos a los "concertas chilensis", dice él, que todavía SE pregonan como "los herederos de Mayo del 68 en Francia" o de la Democracia que dicen haber alcanzado cuando los militares les entregaron voluntariamente el Poder.


Saludos Juan Luis Atlagic:


DISCURSO - MANIFIESTO DE NICOLAS SARKOZY
Nicolas Sarkozy ha pronunciado un discurso histórico. Las ideas expuestas bien podrían alimentar un fuerte debate en la derecha europea en general y española en particular. Sarkozy critica al mismo tiempo al “pensamiento único” neoliberal y a la ideología izquierdista de Mayo del 68. A esta última le reprocha haber destruido las referencias morales en la política, la economía y la educación. El candidato de la derecha francesa propone un nuevo concepto de ciudadanía que equilibre los derechos con los deberes, y llama a reconquistar ideas como nación, autoridad e identidad. Los objetivos económicos –dice– no son un fin, sino un instrumento. Ofrecemos a continuación algunos fragmentos especialmente significativos. No tienen desperdicio.

NICOLÁS SARKOZY
«El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable frente a los mercados, las multinacionales, los sindicatos, Internet. Se sostenía que en el mundo tal cual es hoy, con sus informaciones que se difunde instantáneamente, sus capitales que se desplazan cada vez más rápido y sus fronteras ampliamente abiertas, la política ya no jugaría más que un papel anecdótico y que ya no podría expresar una voluntad, porque el poder pronto estaría compartido, diluido, disperso en red; porque las fronteras estarían totalmente abiertas y los hombres, los capitales y las mercancías circularían sin obedecer a nadie.
Pero la política retorna. Retorna por todas partes en el mundo. La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial.
Necesidad de nación
La necesidad de política tiene por corolario la necesidad de nación. La nación también había sido condenada. Pero aquí está de nuevo, para responder a la necesidad de identidad frente a la mundialización, vivida como una empresa de uniformización y mercantilización del mundo en la que ya no quedaría lugar para la cultura y para los valores del espíritu. Quizá la inquietud es excesiva, pero es bien real y expresa una necesidad de identidad muy fuerte. Por todas partes la he encontrado en esta campaña; en todas partes me han hablado de ella gentes de toda condición. Pero la nación no es sólo la identidad. Es también la capacidad de estar juntos para protegerse y para actuar. Es el sentimiento de que no se está solo para afrontar un futuro angustioso y un mundo amenazante. Es el sentimiento de que, juntos, se es más fuerte, y podremos hacer frente a lo que, solos, no podríamos afrontar.
Yo he querido volver a poner la voluntad política y Francia en el corazón del debate político. La voluntad política y la nación están siempre para lo mejor y para lo peor. El pueblo que se moviliza, que se convierte en una fuerza colectiva, es una potencia temible que puede actuar tanto para lo mejor como para lo peor. Hagamos las cosas de manera que sea para lo mejor. Conjuraremos lo peor respetando a los franceses, manteniendo nuestros compromisos, respetando la palabra dada. Conjuraremos lo peor haciendo que la moral retorne a la política.
Contra los herederos de Mayo del 68
No me da miedo la palabra “moral”. Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido.
Recordad el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: “Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas”. Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del 68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos. La herencia de Mayo del 68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política. Han sido precisamente los valores de Mayo del 68 los que han promovido la deriva del capitalismo financiero, el culto del dinero-rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación. El cuestionamiento de todas las referencias éticas y de todos los valores morales ha contribuido a debilitar la moral del capitalismo, ha preparado el terreno para el capitalismo sin escrúpulos y sin ética, para esas indemnizaciones millonarias de los grandes directivos, esos retiros blindados, esos abusos de ciertos empresarios, el triunfo del depredador sobre el emprendedor, del especulador sobre el trabajador.
La izquierda hipócrita
Los herederos de Mayo del 68 han degradado el nivel moral de la política. Todos esos políticos que reivindican la herencia de Mayo del 68, dan al prójimo lecciones que jamás se aplican a sí mismos, quieren imponer a los demás comportamientos, reglas, sacrificios que jamás se imponen a sí mismos. Proclaman: “Haced lo que yo digo, no hagáis lo que yo hago”. Ésa es la izquierda heredera de Mayo del 68, la que está en la política, en los medios de comunicación, en la administración, en la economía. La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los Privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún “okupa”, pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del 68 ha elegido Mayo del 68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres.
Ésa es la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores, de sentirse concernida por la suerte de los trabajadores, de amar a los trabajadores; porque el valor trabajo ya no forma parte de sus valores, porque su ideología ya no es la de Jaurès o la de Blum, que respetaban a los trabajadores, sino que ahora la ideología de la izquierda es la del reparto obligatorio del trabajo, la de las 35 horas, la del asistencialismo. La crisis del trabajo es ante todo una crisis moral, y en ella la herencia de Mayo del 68 tiene una enorme responsabilidad. Yo quiero rehabilitar el trabajo, quiero devolver al trabajador el primer lugar en la sociedad.
Liquidar la herencia de Mayo del 68
La herencia de Mayo del 68 ha debilitado la autoridad del Estado. Esos herederos de los que en Mayo del 68 gritaban “CRS = SS”, toman sistemáticamente partido por los violentos, los alborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: “Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud”. Como si los vándalos de la Estación del Norte representaran a toda la juventud francesa. Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si los violentos hubieran destrozado todo y saqueado los comercios para expresar una revuelta contra una injusticia. Como si el hecho de ser jóvenes lo excusara todo. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente. Ésos son los herederos de Mayo del 68, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, a la sociedad, al Estado, a la nación, a la República.
En estas elecciones se trata de saber si la herencia de Mayo del 68 debe ser perpetuada o si puede ser liquidada de una vez por todas. Yo quiero pasar la página de Mayo del 68. Pero tiene que ser más que un gesto. No hay que contentarse con poner banderas en los balcones el 14 de julio y cantar la Marsellesa en vez de la Internacional en los mítines del Partido Socialista. No se puede decir que se desea el orden y tomar sistemáticamente partido contra la policía. No es posible seguir denunciando la “provocación” y el “Estado policial” cada vez que la policía intenta hacer respetar la ley. No se puede decir que uno apuesta por el valor del trabajo y, al mismo tiempo, generalizar las 35 horas, seguir cargándolo con impuestos y estimular la mentalidad del asistido, del que cobra del Estado para no trabajar. No se puede decir que se desea obstaculizar las deslocalizaciones y al mismo tiempo rechazar cualquier experimentación del IVA social, que permite financiar la protección social con las importaciones. No es posible proclamar grandes principios y negarse a inscribirlos en la realidad. Yo propongo a los franceses romper realmente con el espíritu, con los comportamientos, con las ideas de Mayo del 68, con el cinismo de Mayo del 68. Propongo a los franceses devolver a la política la moral, la autoridad, el trabajo, la nación. Les propongo reconstruir un Estado que haga realmente su trabajo y que, en consecuencia, domine las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares. Les propongo rehacer una República una e indivisible contra todos los comunitarismos y todos los separatismos. Les propongo reedificar una nación que de nuevo esté orgullosa de sí misma.
Ciudadanía de deberes
Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes. Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo largo de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado. Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro.
Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en la República, los deberes son la contrapartida de los derechos. Ese día al fin se habrá realizado la gran reforma moral e intelectual que Francia necesita una vez más. Entonces podremos reconstruir sobre cimientos renovados esa República fraternal que es el sueño siempre inacabado, nunca realizado de Francia desde el primer día en que tuvo conciencia de su existencia como nación. Porque Francia no es una raza, no es una etnia, ni sólo un territorio; Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que, desde su primer día, cree en la fuerza de las ideas, en su capacidad para transformar el mundo y hacer la felicidad de la humanidad.
Quiero decírselo a los franceses: el pleno empleo, el crecimiento, el aumento del poder adquisitivo, la revalorización del trabajo, la moralización del capitalismo, todo eso es necesario y es posible. Pero eso no son más que medios que deben ser puestos al servicio de una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada.»
Discurso de Bercy, 29 de abril de 2007. Ver el discuso completo aquí (en francés):
www.u-m-p.org/site/index.php/ump/s_informer/discours/nicolas_sarkozy_a_bercy

Saludos

Rodrigo González Fernández

el-observatorio-pòlitico.blogspot.com

jueves, mayo 03, 2007

SARKOZY PIERDE VENTAJA




Sarkozy pierde ventaja en carrera presidencial francesa

Sarkozy lidera la carrera presidencial sólo por cuatro puntos, pero
aún mantiene su confianza en ganar las elecciones
.
Foto: EFE
Miércoles 2 de Mayo de 2007 05:41 DPAPARÍS.- El candidato conservador a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy, vio reducida hoy su ventaja ante la socialista Ségolne Royal poco antes del esperado debate que mantendrán ambos esta noche.De acuerdo con una encuesta de BVA para la prensa regional dada a conocer hoy, Sarkozy obtendrá el domingo el apoyo del 52 por ciento de los franceses, frente a un 48 por ciento para Royal, por lo que la ventaja que le otorgaban otros sondeos se redujo en dos puntos.Los analistas creen que la mejora en la situación de Royal se debe a un traspaso de votos a su favor por parte de los electores del centrista Franois Bayrou en la primera vuelta de los comicios.Mietras tanto, el jefe del Partido Socialista (PS) y compañero sentimental de Royal, Franois Hollande, rechazó hoy las especulaciones sobre una posible designación de Bayrou como primer ministro en caso de ganar las elecciones.Royal nombrará a un jefe de gobierno de su "familia política", dijo Hollande.La dirigente ha mencionado al ex ministro de Economía Dominique Strauss-Kahn, quien aboga por "una renovación socialdemócrata" del PS.Hollande también rechazó propuestas de alianza del PS con "antiliberales" (trotskistas y otros grupos de izquierda). Como partido amplio, el PS tiene que ir "de la izquierda antiliberal a la centro izquierda", dijo además. "No se puede dejar que el centro se establezca en un espacio que pertenece al PS".Por su parte, Sarkozy restó importancia al duelo televisivo con Royal. "No creo que el pueblo francés vaya a elegir a un presidente de la República por cinco años sólo por la impresión de un debate de dos horas", afirmó en declaraciones a la radio France-Inter.En un debate televisivo tras las elecciones parlamentarias de 1993, Royal le espetó al enérgico conservador que no le hablara "en ese tono" y lo hizo callar.Se espera que el debate sea seguido por 20 millones de franceses, muchos de ellos indecisos que en la primera vuelta votaron por Bayrou. El cara a cara es decisivo para Royal, que necesita capitalizar estos votos para vencer a Sarkoz
SALUDOS CORDIALES RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZCONSULTAJURIDICACHILE.BLOGSPOT.COMTelefomo: 5839786CONSULTENOS, ESCRÍBANOSTELEFONO: CEL. 76850061RENATO SANCHEZ 3586 SANTIAGO,CHILE

martes, abril 24, 2007

Izquierda y derecha lucharán por la Presidencia en Francia



Izquierda y derecha lucharán por la Presidencia en Francia

Sarkozy y Royal pasan a la segunda vuelta y disputarán la Presidencia de la República Francesa. Será una lucha entre la "protección" y la recuperación de los valores que ofrece Sarkozy, vencedor de la primera vuelta con el 31.11%, y el "cambio" que promete la socialista Royal, que ha obtenido el 25.84% de los votos. El centrista Bayrou ha obtenido el 18.55%, lo que puede considerarse un éxito, ya que consolida la existencia de un "centro" en Francia, mientras que el ultraderechista Le Pen, con el 10,51% de los votos, puede considerarse el perdedor. El dato más importante de la jornada electoral francesa fue la participación, de casi un 85%, todo un record en la historia de la república. Nicolas Sarkozy, tras conocerse los resultados, declaro: "Le digo a la señora Royal que la respeto, y respeto su proyecto, sus ideas; y quiero que en la segunda vuelta se dé un debate de ideas", aseguró el candidato conservador Nicolas Sarkozy, que añadió que este debate de ideas "es lo que Francia lleva mucho tiempo esperando ". Ségolène Royal jalonó su discurso de referencias al cambio. "Me habéis dado una responsabilidad mayor, la de combatir por el cambio, para que Francia se levante", aseguró la candidata socialista para añadir: "no es posible sino urgente el cambiar un sistema que ya no funciona". "Juntos vamos a devolver la sonrisa ha nuestro país", aseguró la candidata socialista, en un discurso donde llamó a recuperar "el optimismo".
Sigan estas noticias en votoenblanco.com

desde votoenblanco.com



Francia, ¡cómo te envidio!


Comparar España con Francia es una "afición" vieja, casi una obsesión, al menos para los españoles, que, por desgracia, suelen salir perdiendo en nueve de cada diez capítulos comparados. Uno de los capítulos comparados con más insistencia es el de la política, en el que España, sobre todo ahora, pierde por goleada. Comparemos algunos rasgos políticos para constatar nuestra derrota: aunque cada país posee sus peculiaridades, resulta evidente que Francia camina hacia la homogeneización, mientras que España va hacia la disgragación. Francia es celosa e intransigente en lo que afecta a su unidad nacional, mientras que España, de la mano de Zapatero, ha dinamitado la columna vertebral de la unidad con el Estatuto de Cataluña, que reconoce privilegios para una región rica y asume el principio de la desigualdad, contrario a la igualdad que proclama la Constitución. Otro aspecto clave entre las diferencias es que los líderes políticos franceses creen en la nación y en sus símbolos y la aman, mientras que en España, con excepción de algunos del PP, se averguenzan de la realidad nacional y ceden ante los nacionalismos separatistas, a los que han otorgado un poder desproporcionado. Francia es un ejemplo en capacidad para integrar a los inmigrantes, mientras que España avanza poco en ese sentido. Los políticos españoles están perdiendo prestigio y agrandando el foso que les separa de los ciudadanos, mientras que en Francia se avanza en sentido contrario y tanto la derecha como la izquierda luchan por recuperar el prestigio del sistema, muy dañado, y de la clase política, otorgando a los ciudadanos un protagonismo creciente que los políticos españoles escatiman al pueblo. Francia aparece ante los ojos del mundo como un país serio y sensato, fuerte en sus tradiciones y signos de identidad, mientras que España aparece como un país alocado, enfrentado a nivel interno, en proceso de descomposición y rompiendo sus tradiciones, valores heredados del pasado y hasta sus alianzas internacionales. Nada indica con mayor contundencia las diferencias que el tratamiento de los símbolos: mientras que la socialista francesa Ségolene Royal pide a los franceses que tengan la bandera de Francia en casa y aprendan la letra de "la Marsellesa", el insólito socialista español Zapatero reniega de España y considera la bandera y el himno como reliquias casi fascistas. Pero hay más signos franceses que despiertan la sana envidia de los atormentados y frustrados demócratas españoles. Citemos sólo dos que contrastan de manera rotunda con la realidad española: Sarkozy ha dicho que quiere una Francia donde los alumnos se pongan de pie cuando entre el maestro en las escuelas, mientras que Ségolene promete que creará consejos de ciudadanos para que vigilen y controlen a los políticos. En España, donde las escuelas son reinos de la vagancia y nidos del irrespeto, las palabras de Sarkozy hacen derramar lágrimas de envidia a miles de maestros vejados, y las promesas de la socialista Royal de regenerar la democracia hacen soñar de emoción y envidia a los miles de verdaderos demócratas que se sienten diariamente humillados por la insolencia, la arrogancia y el elitismo del insaciable e insano poder polítiico español.
martes 24 Abril 2007

desde votoenblanco.com



Francia, ¡cómo te envidio!


Comparar España con Francia es una "afición" vieja, casi una obsesión, al menos para los españoles, que, por desgracia, suelen salir perdiendo en nueve de cada diez capítulos comparados. Uno de los capítulos comparados con más insistencia es el de la política, en el que España, sobre todo ahora, pierde por goleada. Comparemos algunos rasgos políticos para constatar nuestra derrota: aunque cada país posee sus peculiaridades, resulta evidente que Francia camina hacia la homogeneización, mientras que España va hacia la disgragación. Francia es celosa e intransigente en lo que afecta a su unidad nacional, mientras que España, de la mano de Zapatero, ha dinamitado la columna vertebral de la unidad con el Estatuto de Cataluña, que reconoce privilegios para una región rica y asume el principio de la desigualdad, contrario a la igualdad que proclama la Constitución. Otro aspecto clave entre las diferencias es que los líderes políticos franceses creen en la nación y en sus símbolos y la aman, mientras que en España, con excepción de algunos del PP, se averguenzan de la realidad nacional y ceden ante los nacionalismos separatistas, a los que han otorgado un poder desproporcionado. Francia es un ejemplo en capacidad para integrar a los inmigrantes, mientras que España avanza poco en ese sentido. Los políticos españoles están perdiendo prestigio y agrandando el foso que les separa de los ciudadanos, mientras que en Francia se avanza en sentido contrario y tanto la derecha como la izquierda luchan por recuperar el prestigio del sistema, muy dañado, y de la clase política, otorgando a los ciudadanos un protagonismo creciente que los políticos españoles escatiman al pueblo. Francia aparece ante los ojos del mundo como un país serio y sensato, fuerte en sus tradiciones y signos de identidad, mientras que España aparece como un país alocado, enfrentado a nivel interno, en proceso de descomposición y rompiendo sus tradiciones, valores heredados del pasado y hasta sus alianzas internacionales. Nada indica con mayor contundencia las diferencias que el tratamiento de los símbolos: mientras que la socialista francesa Ségolene Royal pide a los franceses que tengan la bandera de Francia en casa y aprendan la letra de "la Marsellesa", el insólito socialista español Zapatero reniega de España y considera la bandera y el himno como reliquias casi fascistas. Pero hay más signos franceses que despiertan la sana envidia de los atormentados y frustrados demócratas españoles. Citemos sólo dos que contrastan de manera rotunda con la realidad española: Sarkozy ha dicho que quiere una Francia donde los alumnos se pongan de pie cuando entre el maestro en las escuelas, mientras que Ségolene promete que creará consejos de ciudadanos para que vigilen y controlen a los políticos. En España, donde las escuelas son reinos de la vagancia y nidos del irrespeto, las palabras de Sarkozy hacen derramar lágrimas de envidia a miles de maestros vejados, y las promesas de la socialista Royal de regenerar la democracia hacen soñar de emoción y envidia a los miles de verdaderos demócratas que se sienten diariamente humillados por la insolencia, la arrogancia y el elitismo del insaciable e insano poder polítiico español.
martes 24 Abril 2007

lunes, abril 23, 2007

FRANCIA: SARKOZY SERIA EVENTUAL PRESIDENTE DE FRANCIA


SONDEOS AFIRMAN QUE SARKOZY GANARÍA A ROYAL EN SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL FRANCESA
El conservador Nicolas Sarkozy consiguió una importante ventaja frente a la socialista Ségolène Royal en la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas, y ahora tendrá que atraer a los votantes de centro si quiere ganar la votación definitiva el 6 de mayo.
Cuatro sondeos de opinión mostraron el domingo por la noche que Sarkozy, ex ministro del interior, ganaría la segunda vuelta y truncaría el sueño de Royal de convertirse en la primera presidenta de Francia.
Con casi todas las papeletas del domingo escrutadas, Sarkozy obtuvo el 31,1 por ciento de los votos, Royal el 25,8 por ciento, el centrista François Bayrou un 18,5 por ciento y el líder de extrema derecha Jean-Marie Le Pen un 10,5 por ciento.
Jean-Louis Borloo, el popular ministro de trabajo que respalda a Sarkozy, ofreció una opción para lograr el respaldo del centro.
"Si Nicolas Sarkozy fuera presidente, pensaría que sería necesario, vital, fortuito que hubiera miembros de UDF presentes masivamente en el gobierno", dijo Borloo a la radio francesa, añadiendo rápidamente que correspondía a Sarkozy y a Bayrou decidir este extremo.
Sarkozy, que quiere suavizar su imagen de duro que le ayudó a sumar votos de la extrema derecha, utilizó un tono conciliador ante los eufóricos seguidores de su partido poco después del cierre de las urnas.
Dirigiéndose a los mismos votantes de centro ahora vacantes, Royal intentó avivar una corriente de preocupación sobre Sarkozy diciendo que ella se negaba "a cultivar el miedo" y se oponía a "una Francia dominada por la ley del más fuerte o más brutal".
"Entre los seguidores de François Bayrou había hombres y mujeres que querían el cambio, que incluso creían que vencerían a Sarkozy votando a Bayrou", señaló François Hollande, líder socialista y pareja de Royal, a la televisión France 2, según consignó Reuters. (ORBE)
SALUDOS
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
EL-OBSERVATORIO-POLITICO.BLOGSPOT.COM

domingo, abril 22, 2007

FRANCIA EN REFLEXION



Día de reflexión en Francia
Caroline Wyatt BBC

Sarkozy apareció en el último día de campaña montando a caballo en una granja de toros.Los franceses disfrutan de un día de reflexión antes de la celebración de la primera vuelta de las elecciones presidenciales este domingo.
Las campañas de los candidatos a la primera ronda de las elecciones presidenciales en Francia terminaron este viernes.
Nicolas Sarkozy, quien representa al centro-derecha, concluyó de una manera extravagante.
Al candidato del partido Unión por un Movimiento Popular (UMP) se le pudo ver subido a un caballo blanco en una granja de toros, al más puro estilo napoleónico, una imagen que recuerda a un sheriff en el lejano oeste
De esta manera Sarkozy pretendía potenciar la imagen de fortaleza del hombre que quiere conducir a los franceses de nuevo por el camino correcto.
El brindis de Royal
Por su parte, Ségolène Royal, optó por un tranquilo picnic socialista en su circunscripción electoral, brindando por la izquierda con copas de vino rosado, esperando que no se repita el desastre electoral de las elecciones presidenciales de 2002.
El líder ultra-derechista Jean Marie Le-Pen decidió cerrar su campaña con un recorrido por un mercado de pescado.

Royal ha prometido construir una Francia "más justa y fuerte".
Allí, el candidato de 78 años, respondió a quienes lo llamaban fascista que durante mucho tiempo él ha sido un demócrata y que esperaba dar una grata sorpresa electoral este domingo.
Mientras, Francois Bayrou, el candidato centrista, decidió pasar el día en Verdun, en el noreste del país, presentando tributo a quienes dieron su vida por Francia en las dos Guerras Mundiales.
Allí prometió zanjar las divisiones y buscar la unidad tanto en Francia como con sus vecinos europeos.
Ahora, a los franceses se les dejará en paz por un día para que puedan decidir cuál de estos candidatos será el mejor líder para el siglo XXI, tras pasar 12 largos años con Jacques Chirac al frente de la presidencia francesa.

LAS ELECCIONES EN FRANCIA A LAS 14.40 HRS



14:40 Elecciones en Francia: Sarkozy obtiene un 30% de los votos
Los primeros resultados, con el 53 por ciento de los votos escrutados, dejan en segunda vuelta a la socialista Ségolène Royal y al conservador Nicolas Sarkozy (en la foto). El ex ministro del Interior obtiene en torno un 30%, mientras que Royal bordea el 25%. François Bayrou consigue un 18% y Jean-Marie Le Pen entre supera por poco el 11%.
Los principales candidatos presidenciales de Francia
HASTA LA TARDE, MAS INFORMACIONES
RODRIGO GONZALEZ FERNADEZ
EL-OBSERVATORIO-POLITICO.BLOGSPOT.COM

SONDEOS EN FRANCIA


SONDEO EN FRANCIA

viernes, abril 20, 2007

FRANCIA EL ENFERMO DE EUROPA

FRANCIA EL ENFERMO DE EUROPA:

SÉGOLÉNE ROYAL PARA MUCHOS ESTA BIEN EN LAS ENCUESTAS , PARA OTROS NO SERÍA LA CARTA .....


Elecciones en Francia: el enfermo de Europa no tiene quien lo mejore Jueves, 19 de Abril de 2007 Economía y Negocios, El MercurioDANIELA SANTELICES A pesar de que el diagnóstico está claro (rigidez laboral, deuda y gran tamaño del Estado), ningún candidato tiene un plan integral capaz de devolverle el dinamismo a la economía.
"El enfermo de Europa". Así se refirió The Economist a Francia en una reciente edición. Y no sin razón.Este país de 60 millones de habitantes, PIB de US$ 1,8 millones de millones y que este domingo elegirá al sucesor del Presidente Jacques Chirac, ha dejado de ser uno de los motores del Viejo Continente. Desde hace cinco años, la economía crece menos que el promedio de los países de la OCDE. El PIB per cápita ha descendido del lugar 7 al 17 en los últimos 25 años. El desempleo no ha bajado del 8% (alto para los estándares desarrollados) y la deuda pública de 64,6% del PIB en 2006 sigue creciendo a altas tasas en Europa.Devolverle la competitividad al país se ha convertido así en uno de los tópicos cruciales de estos comicios. Sin embargo, advierten los entendidos, ninguno de los tres principales candidatos tiene un verdadero plan para lograrlo.Sólo hay que analizar sus programas.En Francia hay consenso de que los grandes obstáculos para el crecimiento son la deuda pública, el enorme tamaño del Estado y la rigidez laboral. Esto último a raíz de las fuertes restricciones para despedir trabajadores, las complejas negociaciones colectivas y la semana laboral de 35 horas. El problema "es que ninguno de los candidatos apunta a esos (tres) objetivos de manera simultánea", afirma Eliane Mossé, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales. "No existe un plan global para resolver esos problemas. No tenemos a una Margaret Thatcher en Francia", añade Christophe Maillard, secretario general del think tank Liberté Chérie.
LAS PROPUESTAS
SÉGOLÈNE ROYAL (PS):Su objetivo es que la economía crezca 2,5% en 2008 y la deuda pública baje a 60% del PIB en 2012. No está claro cómo. Propone aumentar el salario mínimo a 1.500 euros, las pensiones estatales básicas en 5% y crear 500 mil empleos subsidiados para jóvenes, pero sin subir impuestos. Para fomentar el empleo disminuirá la carga fiscal a firmas que crean trabajos. Y "revisará" la semana de 35 horas.FRANCOIS BAYROU (centro), UDF:Su prioridad es reducir la deuda pública.Promete equilibrio fiscal y consagrar esa regla en la Constitución. Para crear empleo, dará la posibilidad a las empresas de crear dos puestos de trabajo exentos de cargas fiscales y previsionales durante 5 años. Para favorecer a las pequeñas y medianas empresas, reservará el 20% de los contratos públicos a ellas.JEAN MARIE LE PEN, FN (extrema derecha):Su proyecto está basado en la "preferencia nacional". Esto significa que abandonará el euro (la ocupación de Francia) y adoptará nuevamente el franco francés. Dará preferencia a los franceses en los empleos, viviendas y apoyo social. Controlará de manera "estricta" la inmigración y expulsará a los ilegales, ya que han generado gastos millonarios al Estado francés.NICOLÁS SARKOZY, UMP (centro derecha):Recortará puestos en el servicio civil y rebajará retenciones tributarias en cuatro puntos.Para fomentar el empleo, eliminará impuestos y cotizaciones a las horas extras.Mantendrá la semana de 35 horas, pero habrá libertad para que la gente trabaje más. Eliminará los beneficios de desempleo a los cesantes que rechazan trabajos..El propio candidato conservador, ex ministro de Finanzas y favorito para ganar las elecciones, Nicolás Sarkozy, ha culpado al euro del estancamiento de Francia. Una actitud que sólo ha llevado a los analistas a dudar de su discurso reformador. "El euro es una forma de escapar de los drásticos cambios (que se necesitan)", dice el economista Bertrand Lemennicier.Porque si bien Sarkozy ha prometido recortar la burocracia y el gasto público, ha hablado a la vez de bajar impuestos y únicamente de "liberalizar" y no de eliminar la semana laboral de 35 horas. "Ésta es popular entre los trabajadores. No es fácil reformarla sin ser tachado de liberal, lo que es políticamente incorrecto en Francia", agrega Benjamín Carton, economista del Centro de Estudios Prospectivos e Información Internacional de Francia. (CEPII).Lo mismo sucede con la socialista Ségolène Royal. Esta mujer de 53 años, que ganó la nominación del PS a pesar de los "elefantes" del partido, sólo ha dicho que "revisará" esta medida. Se ha mostrado preocupada del endeudamiento del país, pero ha sido contradictoria: ha propuesto subir el salario mínimo, las pensiones básicas y subsidiar empleos. Tanto así, que el propio diario Le Monde tituló que denunciaba endeudamiento, pero no precisaba "cómo tiene pensado financiar su plan".François Bayrou, el tercero en competencia, tampoco lo ha hecho mejor. El candidato centrista se ha comprometido al equilibrio fiscal, pero "no propone cambios radicales", dice Jacopo Cimadomo, de la Universidad Libre de Bruselas.¿Qué le espera a Francia entonces? No está claro. Esta es sólo la primera de dos vueltas. Es probable que para el 6 de mayo haya más definiciones.