
En su columna de ayer en Financial Times, Martin Wolff señala que el terremoto financiero iniciado hace tres años ha marcado el comienzo del fin de la hegemonía occidental. Y pese a que el colapso del sistema se detuvo por la masiva intervención monetaria y fiscal de fines de 2008 y principios de 2009, la crisis aún está lejos de terminar.
El terremoto financiero ha dañado fuertemente a las economías occidentales, dejando en pie solo a las economías emergentes, principalmente las asiáticas (China, India y Rusia), y tal vez Brasil, dentro de las emergentes latinoamericanas. Pero la fuerza del temblor barrió con el prestigio occidental, y con la dominación económica y espiritual del mundo que encabezó occidente durante los últimos 200 años. La hegemonía occidental ha llegado a su fin y, como muestran los gráficos, las economías avanzadas han dado inicio a su proceso de declinación, mientras las economías emergentes comienzan un leve pero incierto ascenso.